El 21 de agosto de 2015, Claudia Schaefer fue asesinada por su esposo, Fernando Farré, en un caso que ha dejado una profunda huella en la sociedad argentina. Este femicidio, marcado por 74 lesiones cortantes, se produjo en un contexto de violencia de género y un proceso de divorcio en curso.
Claudia, madre de tres hijos, se acercó a la vivienda que Farré alquilaba para recuperar algunas pertenencias. A pesar de que sabía que su abogado se encontraba en el lugar, fue atacada por su esposo con un cuchillo, siendo asesinada en el vestidor de la casa.
La autopsia reveló que 66 de las lesiones fueron puñaladas, y que el 95% de los cortes se realizó mientras Claudia aún estaba con vida. Este brutal episodio llevó a que, dos años después, en 2017, un jurado encontrara culpable a Farré por homicidio doblemente calificado y femicidio, condenándolo a prisión perpetua.
En sus alegatos finales, el acusado leyó una carta en la que expresaba su dolor y ofrecía una confesión acerca de su estado emocional tras el crimen. Afirmó que desde el día del asesinato, su vida había cambiado drásticamente y que el recuerdo de Claudia lo perseguía constantemente.
Farré ha pasado por varios penales y actualmente se encuentra en la Unidad 41 de Campana. A lo largo de los años, ha mantenido que su acción fue resultado de una “emoción violenta” y que había comenzado un tratamiento psiquiátrico días antes del crimen. En una entrevista reciente, sorprendió al atribuir parte de su estado mental a la pérdida de su empleo debido a las políticas del exsecretario de Comercio, Guillermo Moreno.
Su relato incluye una victimización en la que asegura que fue humillado por su esposa, lo que, según él, contribuyó a su estado de ansiedad y eventual explosión de violencia.
Fuente: NA











