El fenómeno climático conocido como «Súper Niño» está generando condiciones climáticas cambiantes en el territorio argentino, desde su inicio a principios de agosto y se espera que continúe al menos hasta octubre. Este proceso ha traído consigo un aumento en la frecuencia de sistemas de baja presión provenientes del Pacífico sur, resultando en episodios de lluvias y nevadas en la Patagonia.
De acuerdo con un informe del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, existe una probabilidad superior al 90% de que el actual evento evolucione hacia una intensidad “muy fuerte”. Las lluvias y las condiciones de inestabilidad variarán en intensidad y distribución en diferentes regiones del país.
El desarrollo del fenómeno El Niño, que impactará la campaña agrícola 2026/27, tiene posibilidades de alcanzar niveles sin precedentes desde 1950. Según un análisis de Aprilis Soluciones Meteorológicas, la probabilidad de que esto ocurra ha aumentado del 69% al 75% en los últimos meses.
Ante este escenario, el Gobierno ha emitido recomendaciones para los productores agropecuarios con el objetivo de reducir riesgos sobre los cultivos y el ganado. Entre las medidas sugeridas se incluyen la planificación y el uso eficiente de los recursos forrajeros, así como la preparación de espacios de emergencia para el traslado de animales en caso de inundaciones.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha confirmado que este El Niño será extremadamente fuerte y alcanzará su pico hacia finales de 2023, con repercusiones que se extenderán, al menos, hasta febrero de 2027. La OMM ha advertido sobre la probabilidad cercana al 100% de que este evento climático continúe afectando los patrones de precipitación y temperatura, aumentando los riesgos de inundaciones y sequías.
En un contexto donde el cambio climático está exacerbando las condiciones meteorológicas extremas, se ha reportado que los océanos han alcanzado temperaturas récord, lo que podría tener efectos graves en los ecosistemas y en la vida marina. Las proyecciones climáticas sugieren que el fenómeno El Niño impactará de manera diferente en las diversas regiones del planeta, lo que hace necesario seguir de cerca su evolución.
Fuente: La Nación











