En California, un marco legal específico protege a los inmigrantes de los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en áreas sensibles, como son los hospitales. La legislación estatal establece que ciertas zonas de los hospitales públicos están fuera del alcance de las autoridades migratorias a menos que cuenten con una orden judicial.
Tras la revocación del memorando sobre áreas sensibles por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), las escuelas ya no gozan de la misma protección que antes. Sin embargo, un paquete legislativo firmado por el gobernador Gavin Newsom garantiza a los migrantes ciertas protecciones en hospitales y centros de salud.
Las salas de emergencias y otras áreas no públicas de los hospitales son consideradas espacios seguros, y los agentes del ICE deben presentar una orden judicial firmada para acceder a ellos. Además, la información sobre el estatus migratorio de los pacientes está protegida bajo estrictas leyes de privacidad.
En un contexto de creciente intercambio de datos entre agencias federales y el DHS, estas protecciones son vitales. El gobierno también ha señalado que los agentes de inmigración deben ser identificables por su nombre o número de placa.
A pesar de que las escuelas han perdido parte de su protección, los migrantes aún cuentan con límites en las acciones del ICE. Las instituciones educativas no pueden permitir el acceso de agentes de inmigración sin una orden judicial, y deben notificar a las familias sobre la llegada de estos agentes.
El gobierno de California ha emitido recomendaciones para los inmigrantes en caso de operativos de ICE. Se aconseja a los individuos que mantengan la calma, no interfieran con los agentes y estén preparados con información de contacto de familiares y abogados en caso de arresto.
Finalmente, si un inmigrante siente que sus derechos han sido vulnerados, puede comunicarse con abogados especializados y organizaciones como la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU), las cuales ofrecen asistencia legal a quienes lo necesiten.
Fuente: La Nación











