Chantal “Tati” Leclercq, la médica imputada en el caso que investiga el robo de Propofol en el Hospital Rivadavia, compartió su experiencia a seis meses del inicio de la pesquisa. En un emotivo descargo a través de su cuenta de Instagram, expresó que “de la nada, la peligrosa era yo”.
En su publicación, Leclercq relató cómo su vida ha cambiado drásticamente desde el comienzo de la investigación, en la que se encuentra imputada por el delito de administración fraudulenta. La profesional mencionó: “Este año pasé días enteros con psicólogos, psiquiatras y abogados. Días en los que mi vida parecía haber sido repartida entre consultorios y expedientes.”
Leclercq continuó compartiendo sus reflexiones, indicando que a pesar de las dificultades, logró encontrar nuevos sentidos en su vida: “Me volví a enamorar, abracé muchos perros y le hice mimos a todos los gatos que encontré.” También destacó la importancia de las amistades que ha mantenido: “Las que quedaron hoy valen mucho más que cualquier otra cosa.”
En relación a la investigación en su contra, la médica no profundizó en detalles, pero mencionó: “Me llamaron tantas cosas que por momentos incluso mi nombre dejó de pertenecerme.”
Detalles de la investigación
Leclercq está imputada en el caso que investiga el robo de medicamentos anestésicos intravenosos en el Hospital Rivadavia y su posible desvío. Además, la médica ha declarado como testigo en una pesquisa paralela que involucra al anestesista Hernán Boveri y a la médica residente Delfina “Fini” Lanusse, quienes también están acusados por el robo de Propofol y otros insumos médicos en el Hospital Italiano.
Las indagaciones continúan, y se busca determinar si existe alguna relación entre estos casos y la muerte de Alejandro Zalazar, un enfermero hallado muerto el pasado 20 de febrero en su departamento con una vía intravenosa conectada a uno de sus pies.
Fuente: NA











