Las historias de rescate animal siempre logran tocar el corazón de quienes las conocen, y el caso de Pretzel no es la excepción. Esta cachorra fue rescatada tras quedar atrapada en un estanque en un desguace en Cleveland, Texas, donde su vida estuvo en grave peligro.
Una mujer del área, al enterarse de la situación, decidió actuar. Al llegar al lugar, se encontró con que la cachorra ya había sido sacada del agua, pero lamentablemente había sido abandonada junto al estanque. Karlin Medlin, coordinadora médica de ThisIsHouston Rescue (TIH), comentó que “la pequeña estaba muy herida” cuando fue llevada a la clínica.
Pretzel llegó en estado crítico y necesitaba atención urgente. Sus lesiones presentaban infecciones que requerían un tratamiento intensivo y, además, estaba desnutrida, lo que llevó a los profesionales a implementar un riguroso plan de alimentación para ayudarla a recuperar peso.
“Se desconoce cuánto tiempo estuvo en el agua”, explicó Medlin, añadiendo que la cachorra probablemente había estado sola durante un tiempo prolongado. A pesar de su estado de shock y debilidad, comenzó a generar un vínculo de confianza con los rescatistas que se hicieron cargo de su recuperación.
Con el paso de los días, Pretzel mostró signos de mejora. Tras recibir una transfusión de sangre, su energía comenzó a regresar y empezó a alimentarse por sí misma. Sin embargo, debido a la gravedad de una de sus lesiones, fue necesario realizarle una cirugía para amputarle una pata que estaba fracturada e infectada.
Tras la intervención, ThisIsHouston Rescue compartió noticias alentadoras sobre su estado. “Después de todo lo que ha pasado, estamos muy aliviados. Ahora es hora de descansar, sanar y comenzar su nueva vida con tres patas”, comunicaron junto a imágenes de la cachorra.
El proceso de recuperación de Pretzel representa un nuevo comienzo, y aunque deberá adaptarse a caminar con tres patas, el equipo que la acompaña se muestra optimista respecto a su futuro. “Es joven y se adaptará muy bien. Trabajaremos duro para curar sus heridas físicas, así como su pequeño corazón y su espíritu”, concluyó Medlin.
Fuente: La Nación











