El certificado de defunción de Facundo Astudillo Castro, el joven desaparecido y posteriormente asesinado, fue encontrado en la vivienda de su abuelo. El hallazgo se realizó por su madre, Cristina Castro, quien anunció que el documento fue descubierto el pasado fin de semana.
En un comunicado, Cristina detalló: «Debo manifestar que el día sábado 1 de agosto de 2026 logré encontrar la documentación pertinente al Certificado de Defunción de mi hijo, consistente en el propio certificado, el acta de retiro del cuerpo y demás documentación entregada al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).»
El caso había suscitado gran preocupación cuando la fiscal Silvestre solicitó que se formalizara la inscripción del fallecimiento de Astudillo en el Registro Nacional de las Personas (RENAPER). El juez López Da Silva había instado a los fiscales a investigar la desaparición del acta de defunción y su ausencia en el expediente correspondiente.
La familia había sido requerida para presentar el certificado de defunción a fin de emitir la “licencia de inhumación”. El Cuerpo Médico Forense confirmó que el documento fue emitido para ser presentado ante el RENAPER y que fue entregado a la perito de parte, Dra. Emma Virginia Creimer, el 3 de septiembre de 2020.
Un caso que conmocionó al país
La desaparición de Facundo tuvo lugar el 30 de abril de 2020 en la localidad de Pedro Luro, tras un control policial. Su cuerpo fue hallado tres meses después en una zona de cangrejales de General Daniel Cerri, en Bahía Blanca. La autopsia reveló que la causa de muerte fue asfixia por sumersión, aunque no se pudo determinar si se trató de un accidente, suicidio o homicidio, lo que ha llevado a la familia a responsabilizar a la Policía bonaerense.
El joven había salido a dedo desde su hogar hacia Bahía Blanca para visitar a su ex novia y, tras recorrer 30 kilómetros, tuvo su primer encuentro con la policía, momento a partir del cual se perdió su rastro, hasta que fue encontrado el 15 de agosto.
Consecuencias legales
En el marco de la investigación, el único individuo condenado fue el instructor canino Marcos Herrero, quien fue sentenciado a 7 años de prisión por «falso testimonio reiterado agravado» en relación a varios hechos durante la causa. La aparición del certificado de defunción ahora lleva a la Justicia a determinar cómo se extravió el documento y si es necesario un análisis adicional antes de la inscripción oficial del fallecimiento.
Fuente: NA











