En el santuario Lionsrock, ubicado en Sudáfrica, un grupo de 15 grandes felinos ha llegado para iniciar un nuevo capítulo en sus vidas. Esta organización, Four Paws, ha rescatado a estos animales provenientes del exzoológico de Luján, donde enfrentaron condiciones de vida difíciles.
Lionsrock abarca 1200 hectáreas, y ha sido diseñado específicamente para albergar a felinos rescatados. Hasta ahora, el santuario cuenta con 80 grandes felinos, muchos de los cuales han tenido historias trágicas, como los leones traídos desde zonas de conflicto en Sudán.
Un viaje hacia la libertad
El traslado de los felinos comenzó con su salida del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde viajaron en cajas diseñadas para asegurar su comodidad durante el trayecto. Tras un escala en Frankfurt, finalmente aterrizaron en el aeropuerto de Johannesburgo, donde fueron recibidos por el equipo del santuario.
Una vez en Lionsrock, los animales fueron hidratados inmediatamente tras el largo viaje, y aunque no se les permitió salir de las jaulas por la llegada nocturna, pudieron recibir atención antes de su liberación al día siguiente.
La adaptación al nuevo hogar
Con la salida del sol, las primeras tigresas fueron liberadas en un recinto de adaptación. Este espacio, aunque limitado, les permitirá comenzar el proceso de aclimatación. Se espera que, después de un mes, sean trasladadas a áreas más amplias donde podrán explorar y comportarse de manera más natural.
Las tigresas, que han vivido juntas toda su vida, se beneficiarán de la compañía mutua durante su proceso de adaptación. En paralelo, los leones también fueron liberados en un sector del santuario, donde comenzaron a explorar su nuevo entorno.
Un futuro en el santuario
Aunque los felinos han sido rescatados, algunos muestran signos visibles de su pasado. Por ejemplo, Bella, una leona, presenta orejas pequeñas debido a infecciones previas. Sin embargo, el objetivo de Lionsrock es ofrecer un hogar donde estos animales puedan vivir en un entorno seguro y natural.
El santuario, inaugurado hace dos décadas, se ha convertido en un refugio para aquellos que han sufrido en cautiverio y busca evitar la reproducción de animales en condiciones similares. En este espacio, los felinos tendrán la oportunidad de vivir en un ambiente que simula su hábitat natural, aislados de la exhibición humana.
Fuente: La Nación











