Un equipo de investigadores del INTA y del Intema ha desarrollado un innovador film biodegradable que promete transformar la industria del empaquetado de carne. Este avance busca reemplazar el uso del plástico de un solo uso, garantizando la calidad y seguridad del producto en los puntos de venta.
Una alternativa sostenible para la carne
El nuevo material, formulado a partir de polímeros biodegradables, se sometió a pruebas que demostraron su efectividad. Durante una semana, cortes de carne envasados con este film fueron expuestos a condiciones similares a las de un comercio minorista. Los resultados mostraron que el desempeño del film compostable es comparable al del PVC convencional, sin comprometer la frescura ni los estándares microbiológicos.
Compromiso con el medio ambiente
Laura Testa, investigadora del proyecto, explicó que estos nuevos materiales pueden degradarse en condiciones de compostaje, convirtiéndose en biomasa, dióxido de carbono y agua, sin dejar residuos. Este desarrollo responde a la creciente demanda de procesos más ecológicos en la industria cárnica, donde el empaquetado es crucial para prevenir la contaminación y minimizar la pérdida de humedad.
Mejoras en la calidad de la carne
Además del film biodegradable, el equipo investigó el uso de granos de destilería secos (GDS) en la alimentación de bovinos. Este suplemento mejoró el espesor de grasa y el marmóreo de la carne, aspectos importantes para su clasificación comercial. Aunque la suplementación no afectó la terneza ni el pH de la carne, sí contribuyó a un color más intenso, lo que influye en la percepción de frescura del consumidor.
Impacto en la industria ganadera
La integración de estas innovaciones proporciona una nueva perspectiva para la sostenibilidad en el sector ganadero. La combinación del aprovechamiento de residuos agroindustriales y el uso de empaques biodegradables establece un camino hacia la modernización de la producción. Testa afirmó que esta estrategia sistémica puede lograr una producción responsable, alineándose con las exigencias de los mercados internacionales.
Fuente: La Nación











