El avance tecnológico sigue dejando huella en la exploración espacial y, en un hecho sin precedentes, una tripulación de astronautas ha conseguido realizar radiografías médicas en el espacio. Esta innovadora hazaña se llevó a cabo durante la misión Fram2, donde se demuestra que la medicina espacial avanza a pasos agigantados.
Los astronautas, que partieron en una nave Crew Dragon de SpaceX, utilizaron un equipo portátil de rayos X para obtener imágenes del cuerpo humano y de diversos objetos mientras orbitaban la Tierra. Este acontecimiento marca un hito en la salud de los astronautas, ya que permite la prevención y atención inmediata de posibles complicaciones durante las misiones hacia la Luna.
A lo largo de la historia de la exploración espacial, los ecógrafos han sido la herramienta principal para diagnosticar problemas médicos. Sin embargo, esta técnica tiene limitaciones significativas, como la necesidad de un medio físico para la propagación de ondas acústicas. En contraste, los rayos X pueden ser utilizados en condiciones de vacío, lo que amplía las posibilidades de atención médica en el espacio.
El desafío principal radicaba en el tamaño y peso de los equipos radiológicos convencionales, que no eran aptos para el ambiente espacial. Gracias a los avances tecnológicos, ahora existen dispositivos compactos y ligeros que requieren poca energía y pueden operar con energía solar, lo que los hace ideales para misiones espaciales.
La médica Sheyna Gifford, de la Clínica Mayo, lideró el proyecto con el objetivo de verificar la operatividad de estos equipos en microgravedad. A pesar de que la tripulación solo recibió cuatro horas de capacitación previa al lanzamiento, lograron capturar imágenes de una mano, el abdomen, la pelvis y el tórax, almacenándolas en formato digital para su análisis inmediato.
Tras el regreso de la misión, se compararon las radiografías obtenidas en el espacio con las realizadas en la Tierra. Aunque las imágenes terrestres presentaron mayor nitidez, los expertos concluyeron que las radiografías espaciales tenían la calidad necesaria para emitir diagnósticos precisos, especialmente en la detección de fracturas.
Gifford expresó su confianza en que un sistema portátil podría ser efectivo en el espacio, señalando que este estudio no solo valida la viabilidad de la radiografía en órbita, sino que también amplía las capacidades diagnósticas para la salud de la tripulación durante futuras misiones.
Fuente: La Nación











