La reunión del plenario que debate la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional se tornó nuevamente conflictiva, marcando la segunda semana consecutiva de enfrentamientos entre oficialistas y opositores. En esta ocasión, el centro de la controversia fue el diputado Beltrán Benedit, de La Libertad Avanza, quien realizó una controvertida reivindicación de la última dictadura militar, lo que desató una acalorada reacción por parte del jefe de bloque del PJ, Germán Martínez.
Durante su intervención, Benedit afirmó: «Hemos callado mucho tiempo por lo que hoy hemos mencionado acá y es hora de poner verdad sobre tanta mentira». Esta afirmación se produjo tras las acusaciones del diputado Aldo Leiva, del PJ, quien lo responsabilizó de organizar visitas a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza para encontrarse con exmilitares condenados por delitos de lesa humanidad, entre ellos Alfredo Astiz.
La situación se tornó aún más tensa cuando Benedit, al defender su postura, provocó a Martínez, quien, visiblemente alterado, respondió: «Es para cagarlo a trompadas». El diputado del PJ decidió abandonar la sala en medio de un intercambio de gritos, mientras Benedit continuó argumentando que no existen condenas por genocidio en el país.
En medio del caos, Benedit insistió en que su visita a los represores se basaba en motivos de fe y asistencia a los necesitados. Esta declaración se dio en el contexto de una reciente visita de una comitiva de legisladores oficialistas a la cárcel de Ezeiza, que incluyó a Benedit y a otros miembros de su bloque, lo que generó disensiones internas y la salida de dos diputadas del partido libertario.
El clima de tensión no se limitó a esta reunión. En la semana anterior, otro plenario había sido interrumpido por gritos e insultos entre diputados, destacando un enfrentamiento entre Juan Grabois y representantes de la oposición. Este incidente se generó en el marco del debate sobre el proyecto de Defensa de la Soberanía de Malvinas, donde la agresión verbal y los ataques personales se convirtieron en la norma.
En un contexto donde las diferencias políticas parecen intensificarse, los diputados continúan enfrentándose en un ambiente cargado de hostilidad, lo que pone de relieve la creciente polarización en el Congreso.
Fuente: La Nación











