Una reciente construcción en un exclusivo barrio náutico de Tigre ha revolucionado el concepto de vivienda familiar al integrar un diseño que hace especial énfasis en la luz natural. Inicialmente, los propietarios deseaban una casa de estilo francés, pero el proyecto evolucionó hacia una estética inspirada en los países nórdicos, gracias a la insistencia en maximizar las ventanas y la luminosidad del interior.
María Maqueda y Mercedes Oneto, socias fundadoras de MMO Arquitectas, explican que «pasaron casi dos años entre el proyecto y el inicio de obra, así que varias ideas originales mutaron con el tiempo». Este tiempo también permitió que la vivienda se adaptara a un nuevo integrante de la familia, ya que la dueña recibió la noticia de su quinto embarazo durante el desarrollo del proyecto.
La casa se diseñó con espacios integrados, donde la planta baja se presenta como una secuencia continua de ambientes que conectan con el jardín y ofrecen vistas al canal y al lago. Desde la entrada principal, se puede apreciar el gran ventanal del living, que invita a disfrutar de la naturaleza circundante.
Todos los muebles y revestimientos fueron realizados a medida, utilizando roble americano para unificar las tonalidades. En el exterior, se optó por el lapacho, un material conocido por su resistencia a las inclemencias del tiempo. Las puertas de madera corredizas detrás de la biblioteca permiten una conexión sutil entre el área de cocina y el resto de la vivienda.
El interiorismo de la casa refleja un estilo cálido, con la inclusión de maderas claras, porcelanato en tonos suaves y detalles como luminarias orgánicas. Estas elecciones estéticas responden a la pasión de la dueña por el ambiente costero, buscando crear un hogar acogedor y funcional.
El espacio más concurrido de la casa es la sala de estar, que se integra a la cocina, permitiendo que las actividades familiares se realicen de manera simultánea. Los propietarios, conocidos por recibir a muchos invitados, también pidieron un pequeño apéndice en la galería para facilitar la interacción entre quienes están dentro y los que disfrutan del asador.
En la planta alta, cada habitación ha sido diseñada para maximizar la luz natural, incluyendo la suite principal, donde se incorporaron detalles como una bañadera exenta y futones para disfrutar de las vistas al lago. La decisión de crear cuartos «a la antigua» para los hijos, donde duermen juntos, también fue parte del enfoque familiar que define esta vivienda.
Finalmente, el pasillo vidriado de la planta alta continúa el tema de la luminosidad, replicando el estilo de las aberturas de vidrio repartido que caracterizan los espacios de la planta baja. Este diseño no solo busca iluminar los ambientes, sino también conectar a todos los miembros de la familia en un entorno diseñado para la vida diaria.
Fuente: La Nación











