W. Joseph Campbell, reconocido como uno de los principales expertos en la historia de la prensa estadounidense, ha lanzado una nueva perspectiva sobre el caso Watergate. En su libro Getting it wrong, Campbell argumenta que la narrativa de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein como héroes que destaparon el escándalo es una simplificación excesiva.
El caso Watergate, que culminó con la renuncia del presidente Richard Nixon en 1974, ha sido históricamente atribuido a la labor de investigación del Washington Post. Sin embargo, Campbell sostiene que la contribución del periódico fue exagerada y que la investigación involucró a múltiples actores, incluyendo el FBI, jueces y el Senado.
En una entrevista reciente, Campbell subrayó que el Washington Post utilizó el escándalo para consolidar su posición en el periodismo nacional, especialmente después de ser superado por el New York Times en la publicación de los Pentagon Papers. Esta ambición competitiva de las figuras clave del Post, como su propietario Katharine Graham y su editor Ben Bradlee, ha sido documentada en diversas obras, incluyendo las memorias de Bradlee.
Además, Campbell destaca que, aunque Woodward y Bernstein lograron avances significativos, no fueron los primeros en informar sobre los intentos de encubrimiento por parte de la administración Nixon. Esta labor inicial fue realizada por el New York Times, lo que pone en entredicho la idea de que el Post fue fundamental en la caída de Nixon.
El autor también menciona que el concepto del “periodista heroico” se ha perpetuado a través de la cultura popular, especialmente con la publicación del libro Todos los hombres del presidente y su adaptación cinematográfica. Ambas obras contribuyeron a crear una imagen idealizada de Woodward y Bernstein, eclipsando las contribuciones de otros actores en el escándalo.
Por último, Campbell reflexiona sobre la posibilidad de que un evento similar a Watergate pueda ocurrir en la actualidad, señalando que la fragmentación de la prensa y el auge de las redes sociales podrían influir en la dinámica de futuros escándalos políticos. Sin embargo, enfatiza que el caso Watergate no fue producto de la investigación periodística, sino que se desarrolló por múltiples factores que van más allá del ámbito mediático.
Fuente: La Nación











